Existe un buen número de personas que considera que el uso del lenguaje chat supone un empobrecimiento de la lengua y un retroceso en la cultura y la difusión de la ortografía y otras normas lingüísticas, llegando a calificarlo de aberración. Sin embargo, no son pocos los que consideran que dependiendo del contexto, este tipo de lenguajes son comprensibles o incluso recomendables. No cabe duda de que la economía de caracteres es un asunto importante a la hora de utilizar los servicios SMS de la telefonía móvil, o que durante el acto de tomar apuntes cuanta mayor sea la rapidez y capacidad de síntesis, menos información se perderá en el proceso, acercando el lenguaje SMS al nivel de la taquigrafía.
Sin embargo, existe una cierta preocupación respecto al uso que los jóvenes hacen del lenguaje chat, fundamentalmente fuera de su debido contexto. Sin necesidad de salir de Internet, sistemas de comunicación como los blogs, el correo electrónico o los foros, no requieren del dinamismo extremo de los chats ni sufren las limitaciones de los mensajes cortos, y aun así, muchos usuarios insisten en el uso de abreviaciones y errores tipográficos comúnmente aceptados en esos otros contextos.
Por otro lado, hay quien relaciona el descenso cultural y el creciente desconocimiento de las reglas más básicas de la lengua escrita con el nacimiento del lenguaje chat.
En El lenguaje e Internet (2001), David Crystal hace una reflexión sobre el lenguaje de los medios virtuales y el lenguaje de la Red, así como el futuro lingüístico de Internet. Antonio M. Bañón Hernández, quien escribe la reseña del libro, comenta que Crystal “es un defensor de las particularidades discursivas y semióticas generadas por el nuevo medio; por eso habla también de variedades comunicativas a partir del marco ofrecido por los distintos géneros: correo electrónico, chat, realidad virtual o www. Estas particularidades parten también de su naturaleza híbrida en lo que se refiere a la adscripción en el ámbito de la escritura o en el ámbito de la realidad. La Internet ha revitalizado, sin duda, el secular debate sobre las características de lo oral y las características de lo escrito. (...) Crystal afirma que: 'El habla de la Red es algo completamente nuevo.
No se trata ni de ?escritura hablada? ni de ?discurso escrito?. (...) Es, en resumen, un cuarto medio. En los estudios lingüísticos, estamos acostumbrados a discutir las cosas en términos de ?o realidad frente a escritura frente a lenguaje gestual?. A partir de ahora deberemos añadir una dimensión más a nuestros trabajos comparativos: ?lengua escrita frente a lenguaje gestual frente a lenguaje que se transmite mediante ordenadores' (pág. 273).” Estas reflexiones tienen importantes implicaciones para la educación, la investigación y por ende para el diseño de cursos en red.
En cambio, para García Aretio (2002: 95) la forma predominante de la comunicación en la modalidad educativa no presencial es el llamado “diálogo didáctico mediado”, cuya propuesta se basa “en la comunicación a través de los medios que, cuando se trata de los materiales, descansa en el autoestudio y cuando se trata de las vías de comunicación en la interacción vertical y horizontal “tutor-alumno y alumno-alumno”. Prieto Castillo (1999: 20) plantea, por su parte, el concepto de “mediación pedagógica” en el estricto sentido “de mediar entre determinadas áreas del conocimiento y de la práctica y quienes están en situación de aprender algo de ellas”. También Taborda y Copertari (2000) han afirmado que en los últimos años la educación a distancia está “atravesada por distintos programas de mediatización en la relación docente-alumno, para favorecer la apropiación de aprendizajes constructivos y socialmente significativos” puesta en acción mediante dos procesos de interacción: entre los contenidos y el aprendiente, y entre éste y el tutor.
Con las consideraciones mencionadas, pasemos ahora al aspecto práctico de la transformación del texto pedagógico.
En primer término, uno de los errores a evitar es el volcado directo de los materiales impresos a la red, pues los textos requieren ser adecuadamente estructurados y diseñados para su distribución en línea.
Los textos en línea tienen que ser breves, concisos y con la información fácilmente accesible. Los usuarios de la red raramente leen palabra por palabra las páginas de la red (Nielsen, J. 1997), lo que hacen es seleccionar palabras y oraciones que les sean significativas. En un estudio llevado a cabo por estos investigadores se encontró que 79% de los usuarios trataba de localizar la información específica dando un vistazo sin detenerse a leer detenidamente. Solamente 21% del grupo leyó palabra por palabra. Como resultado de este estudio y de otros, se recomienda que en la red se empleen textos breves, con información relevante fácil de localizar.
El tratamiento de los textos para cursos en línea requiere de principios diferentes a los que son usuales para el diseño de materiales para cursos presenciales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario